Santa Mónica nació en el año 331 en Tagaste, pequeña ciudad del norte de África, que actualmente se llama Souk Ahras, en Argelia.
La vida de Santa Mónica, la madre del gran San Agustín, se puede resumir en el fiel cumplimiento de sus obligaciones como esposa , madre y viuda. Cumplió su misión, es decir, la de salvar a su hijo extraviado. Y no solamente a él, tambien con sus modales humildes y sencillos, pudo ver convertida a su suegra, a su esposo Patricio, a sus otros dos hijos. Ésa fue su misión y la cumplió con trabajo, oraciones y sacrificios.