Descripción
Recién fundada en la Iglesia en Pentecostés nadie era llamado sacerdote, ni lo fue a lo largo de los dos primeros siglos. Ese título era común tan sólo en las religiones paganas. Los que dirigían las comunidades cristianas en el llamado apóstoles, doctores, profetas, luego presbíteros, obispos y otros nombres… Cuando en las comunidades se crecieron, la presión de los paganos que se convertían trajo el nombre de sus sacerdotes, común en el culto pagano, para aplicarlo a los ministros dirigentes de la Iglesia Católica, con lo que los laicos, a lo largo de los siglos, y olvidando que también son sacerdotes por el Bautismo, fueron perdiendo importancia y responsabilidad en la iglesia.