San Jerónimo Emiliani - Patrono de los huérfanos
La caridad no se limita sólo ofrecer un pan, una casa, sobre todo al verdadero bien el del alma. Jerónimo Emiliani acogiendo a los niños huérfanos y abandonados miraba su bien, formar ciudadanos capaces y buenos cristianos.
Por esto, sus casas para huérfanos se regían por un sólido y doble fundamento: la piedad y el trabajo.
El espíritu que animaba la vida de las comunidades era el de la familia. Los niños, muchos de los cuales nunca habían conocido la ternura de sus padres, lo llamaban padre, lo amaban tiernamente y el de olvida eso afecto. Vivía continuamente a su lado; Con ellos oraba, trabajaba, los acompañaba cuando salían de casa.